Alimenta el alma con música y arte y vivirás para siempre".
Comulgo con esta máxima completamente.
En La Plaza ya hemos dado cobertura a dos escuelas municipales de música y en ambas, la sensación ha sido la misma: quieres quedarte allí para vivir sumergida en un maravilloso mundo del que estamos completamente faltos.
En la Escuela de Música y Danza de Torrelaguna, la sensación ha sido aún mayor, más que nada porque, al llevar años abierta, la solera de sus muros te hacen entrar en un mundo al que la mayoría de los humanos estamos ajenos. Vivimos en una vorágine tan absurda, pero impuesta por nuestra sociedad, que no nos lleva a ninguna parte. Y sin embargo, necesitaríamos de aquel mundo, del que no disfrutamos por falta de tiempo, para vivir como personas.
Allí, viendo a niños y adultos, te das cuenta de la enorme necesidad que tiene nuestra sociedad de fomentar estas materias.
Y, desde luego, todos los padres deberían dar a sus hijos la oportunidad de vivir en ese oasis.
Se puede ver cómo los profesores aman su profesión. Sus alumnos, reciben esa pasión y así, ellos también son transmisores de una felicidad que sólo se alcanza con la música.
Yo, como siempre con mis prisas, me olvidé de todo, pero el sonido del teléfono me hizo volver a la realidad. Una realidad que, sin música, sólo te lleva a seguir sobreviviendo en el día a día.
Porque para vivir para siempre es evidente que necesitas la música, ya que ésta es tan eterna e infinita como lo es el alma.