Aquellos que no respetan los derechos de sus vecinos MAYO 2006
Rosa de las Nieves
Sin respeto no se llega a ningún sitio.
Lo sucedido este año durante las fiestas patronales de Talamanca no ha dejado indiferente a nadie.
Un vecino de este municipio enviaba un mensaje a la edición digital de La Plaza en el que expresaba su más profunda repulsa por el estado en el que habían quedado las calles de Talamanca tras la finalización de las fiestas.
El Ayuntamiento también está que "fuma en pipa" y no es para menos, pues ahora tiene que invertir recursos humanos, económicos y materiales para deshacerse de la ingente basura acumulada.
Y es que el problema está en, por una parte, la falta de respeto; por otra, en la falta de educación y, por último, en esa lamentable forma que tienen algunas personas de divertirse destruyendo y manchando todo. Y, lo que es peor, luego se van a sus casas más que satisfechos.
Si eso es lo que les gusta, ¿por qué no destruyen y ensucian sus casas? Porque cada uno en la suya, puede hacer lo que le de la gana.
Pero en los lugares públicos está prohibido, porque pertenecen a todos los ciudadanos.
En consecuencia, donde empiezan los derechos de los vecinos civilizados terminan los de aquellos que son unos vándalos.
Lo único que buscan los buenos ciudadanos es vivir tranquilamente con los demás; divertirse con sus fiestas y despertarse con la feliz sensanción de que están viviendo parte del espíritu de su pueblo.
Y todo esto, tan natural, se lo impiden aquellos que se divierten destruyendo. Ciertamente, estos últimos tienen un serio y grave desorden mental.