Me quedo con nuestras fiestas y nuestros comercios DICIEMBRE 2006
Rosa de las Nieves
He de reconocer que soy amante de la tranquilidad, de los pueblos pequeños y del comercio de barrio. De ahí que huya de fiestas importadas como las de Halloween y Santa Claus. Esas fiestas son las equivalentes a nuestra noche de Todos los Santos y a los Reyes Magos. Estas importaciones tan consumistas no tienen nada que ver con nosotros. Sin embargo, además de añadir gastos a nuestros bolsillos, una de ellas, la de Halloween, se ha convertido en algo de lo más molesto para los adultos y una excusa perfecta para algunos chavales que, sin nada mejor que hacer, utilizan esa noche para hacer todo tipo de gamberradas. Se quejaban muchos vecinos de Fuente el Saz de que unos "niñatos" se habían pasado la noche tirando huevos contra fachadas, peatones y conductores; con el peligro que puede conllevar para la conducción. En otros municipios, como Alcobendas, la Policía Local suele incautar esos huevos para evitar accidentes, además de montar un dispositivo con el que evitar actos vandálicos. En eso se ha convertido una noche de recogimiento, tranquilidad y meditación: en una tirada de huevos desenfrenada por importar una estúpida fiesta. Y de Santa Claus pienso que es un derroche, porque nuestros hijos ya tienen su noche de los Reyes Magos que es mucho más bonita y mágica. Así las cosas, mientras unos disfrutan, en dos semanas, de multitud de juguetes, otros niños no tienen nada. Por eso, como parece que en estas fiestas todo el mundo es más solidario, aunque se debería ser siempre, se puede contribuir a dar regalos, alimentos y productos varios a esas personas que de verdad lo necesitan. En Uceda hacen este tipo de recogida los días 17 de diciembre y 3 de enero. En Valdetorres, el 5 de enero. Y en cuanto a los comercios, pues subrayo lo que decía al principio, porque tengo que decir que me sale urticaria en las grandes superficies. Aquí, en nuestros comercios, allá donde siempre compro, saben lo que necesito. El trato es de lo más agradable y familiar. No tengo que recorrer largas distancias, ni aguantar atascos, ni desesperarme por no encontrar aparcamiento. Y no me tengo que llevar lo que imponga una superficie, sino la cantidad que yo quiero. ¿No son un lujo todos estos ingredientes? Para mí, sí. Desde La Plaza les deseamos a todos mucha paz y unas muy felices Fiestas de Navidad y un fantástico Año 2007.