Por mucho que pese a unos pocos, pero que tienen mucho poder, el Medio Ambiente está cobrando cada vez más importancia.
El número de vecinos de estos pueblos interesados en la conservación de nuestro medio natural, cada día es mayor.
De las asociaciones ecologistas no hace falta hablar, pues están hartos de denunciar irregularidades urbanísticas y despropósitos contra el Medio Ambiente.
Carlos Roldán, coordinador de Jarama Vivo en la zona Norte de Madrid, me contaba, hace unos días, en qué medida quieren crecer nuestros municipios. Y los datos son escalofriantes.
Fuente el Saz quiere pasar de 6.000 vecinos a 30.000. Algete, con 25.000 habitantes, y que también tiene el Plan General paralizado, quiere convertirse en un municipio de 50.000 vecinos.
En Valdetorres el incremento será de un 50%, pues de los 4.000 empadronados que hay se pasará a 8.000.
El caso de Torremocha es peor, pues ahora tienen 400 habitantes y con el nuevo Plan General pretender ser 14.000.
Como se puede ver, estas cifras son como para pensar en profundidad, porque nos vamos a quedar sin muchas cosas.
Lo primero, sin campo. Y lo segundo, y lo que es peor, vamos a tener serios problemas con el agua.
De ahí que la Confederación Hidrográfica del Tajo esté haciendo informes sobre la inviabilidad de ciertos desarrollos urbanísticos, en un total de 22 municipios madrileños, porque no ven de dónde van a sacar el agua.
Y Carlos Roldán lo explica muy claramente: “El caudal del río Jarama se corta cada año. Y el embalse no se recupera. Si se llega a ese número de habitantes, el Canal de Isabel II no podrá garantizar el agua a todos”.
Y yo me pregunto si el desarrollo de un municipio es construir, construir y construir.
Creo que es imprescindible hacer un desarrollo sostenible. Pero me temo que eso todavía suena a chino.
Y, al final, esto será pan para hoy y hambre para mañana. Pero, en este último caso, para todos.