La diferencia de estar en el mundo de las ideas y en el mundo de las sombras FEBRERO 2008
Rosa de las Nieves
Ante todo, pido disculpas a mis queridos y apreciados lectores por no dedicar este mes el espacio donde siempre me puedo expresar ante ellos. Eso sí, les aseguro que esta será la primera y última vez que esto ocurra. Este mes el editorial va dirigido a un medio local que se dedica, un mes sí y otro también, a aporrear mi puerta, para ver si le escucho. Su problema radica en que a muchos nos ve como un problema para su subsistencia. En esa subsistencia hay dos partes: políticos y medios. Y en este último caso, que es el que me atañe, sólo decir que afortunadamente hemos llegado otros para honrar esta profesión y para dignificar a los vecinos con una buena información. Ha sido y será costumbre en mi persona dar la espalda a aquellos cuyas malas formas y peores palabras pertenecen a otros mundos. Pero me llama la atención que un medio esté tan obsesionado conmigo, porque La Plaza no es la causante de sus males. Y no entiendo cómo puede alguien osar a dirigirse a otra persona, o a otro medio de comunicación, con esas formas y palabras que salen despedidas a golpe de vómito. Lo primero porque hay que tener educación, estilo y principios. Lo segundo, porque se debe contar con un mínimo de normas básicas de gramática y signos de puntuación. Y lo tercero porque si uno es persona, es responsable de sus actos y, en consecuencia, asume como propios sus errores y las consecuencias derivadas de estos. De ahí que unos estén en el mundo de las sombras y otros vivamos y trabajemos en el mundo de las ideas, lugares de los que hablaba Platón en su mito de La Caverna. Y, además, por lo que estoy viendo, mi medio o mi persona deja huella. Pero una cosa es dejar una profunda estela y otra muy distinta es crear una úlcera y un trauma. La verdad es que no me gustaría tener sobre mis espaldas un caso así, porque siempre he sido una persona con una gran empatía. Y por eso mismo, me ofrezco a ayudarle en todo lo que buenamente pueda. Eso sí, por mucho que vuelva a insistir, este espacio no se lo volveré a dedicar porque la finalidad del mismo es mucho más positiva y constructiva que tener que contestarle a usted.