Cada vez que tengo un segundo para escuchar a alguien que emana conocimiento, sensibilidad e inteligencia me doy cuenta de lo difícil que es para muchos vivir en este país. El otro día, hablando con Cucho, el director de la Escuela de Música y Danza de Torrelaguna, percibí lo mal que tiene que sentirse al ver que la Cultura y el conocimiento, pura materia gris, no tienen valor en España. Para alguien como él, y para muchos otros, inmersos en el conocimiento y con un alma muy enriquecida, tiene que ser muy complicado el día a día en este país. Y menos mal que, frente a una mentalidad enquistada, tenemos un paisaje maravilloso, un sol fantástico y una luz espléndida. En este país de pachanga vemos como el dinero de todos los contribuyentes se va a partidas que no sólo son absolutamente innecesarias, sino también perjudiciales para el progreso de los ciudadanos. No hay dinero suficiente para Sanidad (largas listas de espera; enfermos a los que se les envía a casa mucho antes de lo normal porque hay novecientos más esperando a ocupar esa misma cama); ni para Educación, ni para Investigación y, ni mucho menos, para Cultura. Aquí, buena parte de la Cultura es el arraigo a las bárbaras tradiciones que satisfacen a unos pocos, hieren la sensibilidad de muchos y atropellan el derecho a la vida de los seres vivos a los que se les convierte en objeto de diversión. Hay gente que incluso se queja de que en su pueblo no ha habido muchos festejos durante la celebración de sus fiestas patronales y no se fija en que no hay dinero para menesteres urgentes y de primera necesidad. Pero eso no importa. Estamos en España donde la Justicia tampoco funciona como debería y, en consencuencia, se benefician los delincuentes. A Mari Luz la mataron por una serie de errores judiciales producidos en un país, España, donde hay 270.000 sentencias sin ejecutar. En Coslada, tal y como publicaba el diario EL MUNDO, un policía Local fue detenido por este delito durante dos días, se le puso en libertad sin fianza pero con cargos, fue expedientado con una falta muy grave, pero sigue trabajando. En este país de pachanga y pandereta, donde uno se divierte viendo y escuchando a Chikilicuatre, esperpento de la cultura y del buen gusto, algún político habrá con verdadera vocación por conseguir una España mejor. Ahora, el ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, dice que la deducción de los 400 euros ha agotado “el margen de maniobra” del Gobierno para tomar otras medidas discrecionales a corto plazo. Imagino que se estarán fustigando por esta oferta estrella de última hora en campaña electoral. Pero había que ganar. Esto es España señores. Pero nos queda la esperanza de que en algún siglo de estos seamos europeos como de verdad los son noruegos, alemanes o los suecos.