Las fiestas son siempre lo mismo OCTUBRE 2008
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Rosa de las Nieves
Si uno se mira los programas de las fiestas de su pueblo, verá que siempre es lo mismo. No se sale de los toros, la música y las procesiones. Y si algo cambia, es que aumentan los festejos taurinos: un negocio que nos cuesta a todos los españoles 564 millones de euros al año, o lo que es lo mismo: 93.841.704.000 de las antiguas pesetas. Una barbaridad ¿verdad? Y ese dinero sale de los fondos públicos que todas las administraciones destinan a pagar corridas, encierros y todo tipo de festejos y escuelas taurinas. Como ya publiqué en un editorial, en octubre del 2007, en esa cantidad ni siquiera se recogen las subvenciones españolas y europeas que reciben los ganaderos de lidia. Y no me dirán que con todo ese dinero no se podrían crear escuelas en toda España, pues hay miles de niños que estudian en barracones o en colegios que se caen a trozos. Pero como muchos de nuestros políticos tienen grandes negocios taurinos, fomentan la fiesta alegando que hay que conservar las tradiciones. Y, sin embargo, si se dejasen de dar subvenciones y cada uno se tuviese que pagar los suyo, como ocurre si quieres ver correr a Fernando Alonso, veríamos cómo desaparecen, de repente, todo tipo de festejos. Pero a lo que iba. Es una pena que los ayuntamientos no ideen otro tipo de actividades para sus vecinos, durante la celebración de las fiestas patronales. Me comentaba el alcalde de Torrelaguna, Miguel Santos, que en el día destinado a los niños han incrementado todo tipo de diversiones para ellos porque han visto la gran cantidad de personas que hasta allí van para que disfruten los pequeños. Y me aseguraba que eran muchísimos más que aquellos que van a los festejos taurinos. Eso dice algo. Y no es más que el reflejo de una encuesta que hizo la consultora Gallup sobre el interés que muestran los españoles sobre la fiesta taurina: a un 72,1% “no les interesa nada”. Pero qué ocurre: ¿Les da miedo innovar? ¿Piensan que les van a apedrear? Sí, piensan que nos les van a volver a votar. Quizás, estén radicalmente equivocados. Recuerdo que, hace ya doce años, en un pueblo de Madrid decidieron quitar todos los festejos taurinos y ofrecer, a cambio, actividades a los vecinos donde tenían que participar, incluyendo el tiro al arco. Miedo tenían, pero se arriesgaron a pesar de las muchas críticas, incluso amenazas, que recibieron de algunos. Pues bien, les salió redondo. Y desde entonces, hay más participación vecinal y menos gasto. Lo mismo ocurre con los pregones. ¿Por qué gastarse tanto dinero en que lo de un famoso? En Torrelaguna, en el 2007, lo dio la matatoros Cristina Sánchez y el Ayuntamiento la tuvo que pagar una buena cantidad de dinero (de las arcas municipales, claro). Sin embargo, este año han innovado y han hecho lo contrario: lo ha ofrecido Pedro G. de las Heras, un maravilloso y famoso vecino de Torrelaguna, un ilustre vecino, que ha arrasado con su pregón. Y es que la gente que va a las fiestas busca, desde hace años, otras cosas. Se podrían ofrecer concursos para adultos, para jóvenes, para pequeños; competiciones y muchos actos que nunca se dan. Pero en fin, eso es lo que tenemos, aunque cada vez más criticado, como verán los lectores en las páginas que publicamos las fiestas de algunos de nuestros pueblos. Pero, aún así, el próximo año veremos más de lo mismo: los mismos festejos los mismos días. La charanga, la procesión, los toros, las orquestas, la paella o caldereta y fuegos artificiales. Yo, desde mi página 3, como siempre la denomino, apelo a todas las vírgenes, cristos, santos y demás para que, como mensajeros de la paz que son y antiviolencia, no permitan más que derramen sangre de seres vivos en su honor. Porque no somos mayas ni nuestro dios es Kukulcán, sino españoles y la mayoría de nosotros, cristianos.
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