Un pederasta se lleva a una niña de Fuente el Saz y ella consigue escapar JUNIO 2009
Rosa de las Nieves
Sí, un pederasta campa a sus anchas por estos pueblos. Desde estas líneas sólo queremos alertar a padres y colegios para que tengan el máximo cuidado con los niños. También, adelantamos a los lectores que no vamos a entrar ni en los detalles de la investigación ni en aquellos que son más que escabrosos; esto último, por respeto a la familia. Tampoco ofrecemos esta alerta en las páginas de información de ese municipio. Ocurrió en la tarde del 29 de abril, en Fuente el Saz, cuando una niña de 11 años iba sola caminando por las calles del pueblo. Un individuo se acercó a ella, desde su vehículo, y la preguntó por una dirección. Ella le indicó cómo ir. Pero él, muy persistente, hizo que no sabría cómo llegar y consiguió convencerla para que montara en su vehículo con el fin de llevarle hasta allí. Cuando la niña accedió a su petición, automáticamente este individuo echó todos los cierres del vehículo y se llevó a su víctima a las afueras del pueblo. Aquí ya no entramos en detalles. Tiempo después, y tras un afortunado error de este perturbado, en milésimas de segundos la niña consiguió escapar. Echó a correr por el campo mientras él la perseguía. En su huída, pudo ser socorrida por dos personas que pasaban por allí. El individuo, al percatarse de la situación, huyó mientras estos vecinos llamaban a la Policía. Cualquiera, en esta situación se pregunta: ¿qué habría ocurrido con la niña si no hubiera podido escapar? Creo que todos pensamos en la misma respuesta. Afortunadamente, el momento de lucidez que tuvo la pequeña le salvó la vida. Y comenzó la investigación. Ya por la tarde del lunes 4 de mayo, la Guardia Civil hacía un gran despliegue para llevar a cabo un control en las calles del casco urbano. Hasta aquí podemos contar desde LA PLAZA, pues no debemos entrar en detalles que se conviertan en pistas para este individuo. Como ya hemos dicho, esto es un aviso para que los padres que confían en la seguridad de sus pueblos, a la hora de dejar que sus hijos estén por sus calles, tengan el máximo cuidado. Estos individuos saben perfectamente cómo convencer a sus víctimas. Y seguramente viva y trabaje, codo con codo, con algunos de los vecinos de nuestros pueblos.