Muchas dudas sobre la gripe A/H1N1 SEPTIEMBRE 2009
|
| |
Rosa de las Nieves
La sabiduría de nuestros antepasados nos legó una magnífica lección: “Las prisas no son buenas para nada”. Y eso es lo que está ocurriendo con la preparación de la vacuna contra el virus A/H1N1. Los laboratorios, que se están frotando las manos, y las agencias sanitarias de todo el mundo apuran estos días para tener preparada, de cara al otoño, esta supuesta fórmula mágica con la que poder prevenir el contagio de la nueva gripe. Pero ¿y los efectos secundarios? Esa es una de las grandes dudas: la seguridad y eficacia del producto, porque, debido a esas prisas, no van a poder testar lo suficiente sus efectos colaterales. El personal sanitario, que es un grupo de riesgo, pide que la vacuna no salga al mercado, por esa premura, hasta que haya sido contrastada su seguridad, dado que, además, todo apunta a que para que sea eficaz se tendrán que poner dos dosis de la misma. En condiciones normales, una vacuna no sale al mercado hasta que se concluyen todos los controles de garantía y eficacia. Y en este caso, no será así. De hecho, y aunque hoy en día hay más seguridad, por aquello de las prisas, entre octubre de 1976 y enero de 1977, 40 millones de estadounidenses fueron vacunados contra una gripe porcina que generó una gran alarma. Los efectos adversos no se hicieron esperar, entre los que destacó el síndrome de Gillain-Barré, un trastorno que produce debilidad muscular y parálisis flácida. Y aunque la gripe A/H1N1 esté ahí, no debemos olvidar que, de acuerdo a los cálculos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren en todo el mundo entre medio millón y un millón de personas por la gripe común. Y ahora, todo parece apuntar a un otoño e invierno muy complicados para la salud. Entre los virus de todo tipo, la gripe común y la gripe A, vamos a estar unos cuantos meses en jaque. Y, en consecuencia, las llegadas a hospitales serán masivas. Por todo ello, lo mejor es guardar la calma para que no cunda el pánico.
|
| |
|